Escribo y estoy enamorada. Me llamo Pao. con un puntito al final.


Text

Feb 14, 2012
@ 11:42 pm
Permalink
3 notes

Querido J,

Esta noche te escribo una carta de amor. Esta noche a la que le quedan escasos 35 minutos y se dice ser un 14 de febrero. Día de los enamorados ¿verdad? De los 365 días, 365 y sus 6 horas pienso en ti. A veces me sumerjo en un libro y me enamoro de la prosa de algún narrador que me inventa mundos que quiero devorarme y no es que te esté engañando con tal autor, es que él hace lo mismo que tú haces conmigo: me inventas un mundo y me dejas ser junto contigo protagonista. Otros días me quedo en una canción y el mismo sonido suena y vuelve a sonar, quisiera tenerte conmigo las 24 horas para poder cantarte esas canciones, para poder decirte que me vuelves loca de amor y que si quieres que llore por ti como lo hace Karen O en “Maps” lo haré, no necesitas pedirlo dos veces. 

Te pedí que celebráramos este día y a estas horas me pregunto ¿por qué lo hice? No es que no me haya gustado, me fascinó, pero me fascinó tanto como estos casi dos años y medio que llevamos compartiendo, me fascinan más los días donde nadie (ni yo) te obligamos a amar, aquellos días donde si se te antoja me regalas un dulce y no por que la mercadotecnia nos lo pida, por que lo nuestro es verdadero, no es una cuestión de mercado. Que tonta, que inmadura, que infantil en dejarme vencer por los ritos de iniciación de la vida tan costosa, quiero decir, por utilizar alguna palabra. Tú y yo inventamos infinitos sin necesidad de que nos cueste, sin necesidad de que nadie nos pida que vayamos a comer o a cenar. Por algo nuestro catorce de febrero fue un doce de febrero, un día donde todo de rojo me pedía a gritos que te pidiera sorpresas. Tú eres mi sorpresa diaria, tus palabras y tus cosquillas nunca son iguales. Y por lo tanto comenzaste a sorprenderme. Me llevaste por dulces, sin sorpresa, los que yo quisiera, como yo los pidiera, me llevaste a la tienda de discos y ahí estaba puesto un videojuego donde me ganaste seis veces. Seis de ocho veces. Ya no sentía las manos, sentía la emoción de compartir mi vida contigo y sí, al estilo de una epifanía Joyceana sentí que esta vida está hecha para compartirla contigo. Y después me llevaste al cine y vimos Star Wars en 3D y la disfruté como nunca, tu mano en mi pierna, tu mano en mi mano, tus besos en mi boca.

No te imaginas ni un poco todo lo que me haces sentir por minuto. Me vuelvo loca, tanto que a veces exploto de tantas emociones y me inundo en una nostalgia infinita, claro, cuando tú no estás porque prefiero sentir un millón de emociones al minuto mientras estamos juntos, lo otro, lo nostálgico, después. ¿Sabes? Cada día es mejor, cada día de estos veintiocho meses, porque despiertas en mi todo. Tal vez un día sea una señora y deje de hacer cartas de amor con los tintes más infantiles de la historia y haga literatura en una carta de amor. Hoy no puedo, porque soy una niña que te ama con locura y sólo puede pensar en las emociones al momento, sin retórica, sin metáforas, la verdad en su estado más sincero.

Quiero compartir esta vida contigo y crecer a tu lado, un día tener una familia lindísima como esas que sigo en el internet y reír y decir que qué naïve he sido toda esta vida y que me des un beso en la frente y que durmamos juntos, tan juntos que se me quitará el frío y no tendré que usar estas ridiculeces que sólo para darles un nombre les digo pijama. Esperaremos todavía un tiempo, porque aún somos jóvenes y aún tenemos proyectos y planes y escuela y cosas que los padres dicen y la humanidad dice que tenemos que hacer. Estoy de acuerdo y estaré más de acuerdo si cuando todo eso acabe tú y yo tendremos un lugar increíble al que le llamemos casa, donde estarán mis libros y un cuarto destinado a ver deportes, habrá una cocina donde haré postres y una recámara que será testigo de tantos teamos. Quiero ser cursi, porque me haces serlo, porque no puedo ser de otra manera, ni quiero serlo.

Gracias por hacerle caso a esta niña tonta que se deja arrastrar por la mercadotecnia como tantas veces por las olas. Hoy me doy cuenta de que no necesito más días de san valentín, tú me sorprendes sea el día de los corazones rojos o el natalicio de aquel presidente que detestas. Tú haces de mi vida un momento favorito y qué mejor que la vida sea mi momento favorito y tú el personaje de mi vida que más me ha sabido entender y del que no me quiero desprender por que contigo hay fuegos artificiales (aunque todo el mundo me diga que qué chafa metáfora), lo siento, no quiero tener otra, tú me mantienes en éxtasis absoluto.

Te amo (aré) siempre.

Pao.

  1. tendenciasdelvaiveneo posted this